domingo, 27 de enero de 2008

EL VIEJO MAL HABLADO HACE AL NIÑO DESVERGONZADO

Así reza la leyenda, o el proverbio, que tanto da. El tema es el siguiente:
1) Introducción: vamos a suponer que el "viejo" es el médico, que para eso nos tutela; sí, nos tutela como "dueños" del Sistema Médico de Salud (quiero decir, del Sistema Nacional de Salud), como "hacedores" de qué debemos estudiar, cuánto deben durar nuestros planes de estudio, quién dirige nuestro departamento académico, quiénes van a ser nuestros profesores, qué especialidades debemos tener, cuándo se debe crear un puesto de trabajo, cómo tenemos que ejercerlo, ... y así un sin fin de cuestiones, que no alargamos por consabidas de todos y por todos.
2) Debate: la Enfermer@, si prescribe, es un "peligro público", así se nos insulta en cuanto tienen la oportunidad de hacerlo; y posiblemente lo digan quienes no le han dado un "palo al agua" en su vida; o, quizá, haya olvidado que cuando se iba a "descansar" (por las noches, con motivo de esas guardias tan mal pagadas, dicen), una Enfermer@ cuidaba de la evolución del paciente; así que el descanso dependía de la formación que tuviera la Enfermer@ de turno; y, para colmo, cuando sucede algo, todavía se atreve a realizarte no sé si un interrogatorio, un examen o un test, el caso es que te increpan sobre cómo sucedió el cuadro, ¡como si los pacientes ingresados en determinadas unidades críticas estuvieran allí de vacaciones!. ¡Y luego dicen que somos un peligro público!; ¡tendrán cara!. Con esto, que quede claro, no estamos incluyendo a la inmensa mayoría del colectivo, puesto que nadie ha hecho declaraciones públicas en este sentido. Estas declaraciones, cuanto menos injuriosas, sino no calumniosas, se vierten desde esa cúpula donde anidan los pesebristas.
3) Antes hemos dicho que el "viejo" es ese concreto médico, ese que insulta a la Profesión Enfermer@ porque teme perder parte de su omnímoda "potesta" de prescribir si lo hacen otros; sí, ese que tiene su precedente en aquellos que obligaron a los Gobiernos a prohibir el uso de determinadas sustancias si no era con su consentimiento; sí, esos que se oponen o aplican, según les venga en ..., de cuándo un paciente es reanimable y cuándo no; sí, ese que sólo él, sin contar con nadie, decide sobre lo bueno y sobre lo malo; sí, ese que olvida que los demás tenemos algunas neuronas que nos dejan leer, ver, observar, escuchar y hasta, en ocasiones, pensar. Pues bien, ese o esas, tanto da, que, según creen, nos tienen que decir todo y cada una de las situaciones en las que debemos movernos. Sí, no nos dejan ni movernos, de esos que saben tanto, pero que nunca están en los momentos oportunos, ya que para encontrarlos hubo que inventar la megafonía en los hospitales, y últimamente los teléfonos móviles. ¡Por cierto!, que no tengo yo muy claro eso de que tenga que llamar al que está de guardia, es decir, en horas de trabajo, para que revise y valore la evolución de un paciente. No, eso no, te dicen: "me tienes que llamar", porque algunos dicen que ese es mi trabajo: "el de avisador". Y, ¡digo yo,! esta materia no estaba en los Planes de Estudio, ni, por supuesto, en las normas sobre competencia profesional. ¡Y vuelvo a decir!, ¿qué autoridad tiene médico de clase alguna para obligar a una Enfermer@ la administración de sustancias que, irremediablemente, conducen al óbite; o por qué razón, causa o motivo tengo que desistir de una reanimación. ¿Me exoneraría el Juez o Tribunal ante un supuesto de Coautor, colaborador o partícipe?. Legalmente no es posible, salvo que me aplicara alguna de las eximentes del Código Penal, eximentes que, por otra parte, el demandante rechazaría, con fundamento en que el Enfermer@ es un Profesional Sanitario en sentido estricto del término; es decir, sabe o debería saber lo que hace y con qué fin u objeto lo hace.
4) En definitiva, que son las cinco horas de la madrugada, que se suponemos que me están pagando unas retribuciones, a mí y a todos los demás, que el "negocio"está más que vigilado, pero con un "pero":¡ni idea de quién está de guardia!. Y, digo yo: si somos tan torpes, ¡qué digo!, un peligro público, ¿qué hacemos valorando la evoluación de los pacientes, analizando los resultados, prescribiendo y administración sustancias tremendamente activas?. ¿Es que a estas horas de la madrugada no soy tan anormal como nos dibuja la OMC en los medios de comunicación?. Sí; estamos enfadado; y lo estamos porque el otro día, viendo la tele, ante las expresiones de una señora con experiencia en paritorio -porque había sido madre en varias ocasiones-, se le ocurrió decir que la responsable del paritorio era la Matrona, a lo que saltó el Tocólogo allí presente que "el único responsable del partitorio era el Tocólogo de guardia", ¡y se quedó tan ancho y tan pancho!; ¿a que va a ser cierto que él era tan responsable que no se duerme en las guardias?. ¿Mira que si es cierto?; pues como así sea, ¡hasta le pienso pedir perdón!.

sábado, 26 de enero de 2008

SISTEMA DE SALUD O SISTEMA MÉDICO.

Al redactor de la Ley General de Sanidad, de 1986, se le ocurrió la feliz idea de denominar al conjunto de Servicios de Salud de las Comunidades Autónomas como Sistema Nacional de Salud, y muy ingénuamente pensamos, ¡oye, qué bien!, los legisladores han estado muy acertado: crean un Sistema Nacional de Salud para que todos los ciudadanos puedan ser atendidos por todos los Profesionales y profesoniones sanitarias adscritos a los distintos servicios y unidades. Pero ha transcurrido el tiempo, y, ahora, nos damos cuenta que esto no es el Sistema Nacional de Salud, lo correcto es llamar a las cosas en función de los fines y objetivos. Lo correcto es denominar a este Sistema como el Sistema Médico, ya que todo él pivota sobre lo que diga, ordene o mande un médico, aunque éste tenga un contrato de formación; ¡da igual!, es médico, ¡y punto!.

Viene a colación esta "redenominación" del Sistema porque a partir de la Ley de Garantía y Uso Racional del Medicamento acaban de quitarse "la máscara": es nuestro Sistema y hacemos en él lo que nos plazca; no tenemos más "jefes" que otro médico, ya Consejero, ya Ministro; ¡y no digamos de los Altos cargos y mandos intermedios: todos a una. Efectivamente, están muy preocupados porque la Enfermer@ pueda prescribir, esas que, según la OMC, son "un peligro público", en bocas del Vicepresidente de la citada OMC. Pero, ¡eso sí!, somos un peligro público porque queremos que no tengan el monopolio de "recetar". ¡Cómo va a prescribir una Enfermer@!, exclaman. Aquí se ponen "tal o cual marca comercial"; de genéricos, ¡nada de nada!.
Así que, quienes pensaban que trabajan en un Sistema Nacional de Salud tienen que rectificar, porque ahora el Sistema se redenomina como "Sistema Médico de Salud"; ¿es más correcto?, ¡no!. Por ejemplo, en una unidad están adscritos varios médicos, pues bien, durante el turno de mañana se dedican a deambular por las instalaciones hospitalarias -siempre está buscando el uno al otro, y el otro al uno-, después hacen el paripé, hasta que llega la hora; se marchan todos, excepto uno, que se queda, se marcha a Almorzar y a la siesta; los MIR, los pobres, entretienen el tiempo con el turno de tarde de las Enfermer@s, hasta que tienen la primera llamada de su compañero, otro residente, para comentar un caso. Ya ha transcurrido la hora de la siesta; ahora toca cenar, y se marchan todos: ¡no vayan a pensar que se van individualmente, lo hacen en grupo. Cuando suben, echan un vistazo a la Unidad, buscando algún "defectillo" para justificar la "bronca" que tienen la voluntad de hacerlo -quizá porque la cena no les gustó: en su casa hubieran cenado otra cosa-. Como todavía no tienen sueño, leen o releen alguna historia, y comienza el movimiento de tratamiento; te dicen: "al box número tal le haces "...", y le pones "...". Y eso por qué, se te ocurre preguntar; la respuesta es: porque lo digo yo. Y de aquí surge el por qué hemos redenominado al Sistema Nacional de Salud, para pasar a conocerse como el "Sistema Médico de Salud", porque "aquí mando yo". ¡Qué genio; qué don de mando; qué autoridad!. Y yo digo: ¡por qué no los mandamos a hacer puñetas!.
Y luego son unos "mentirosos", buena prueba de ello se produce cuando se abre información previa a la apertura de Expediente Disciplinario contra una Enfermera, que cualquier va como testigo, aunque ni sepa de qué va el tema, pero da una versión, en la que suele poner a la Enfermer@ "a caer de un burro", ¡y se queda tan tranquil@. En fin, que hemos llegado, tarde pero hemos llegado, a la conclusión que siendo esta la real y efectiva situación, no nos queda otro remedio que defenderno de estas y otras barbaridades, que las publicaremos en este mismo medio, sólo que se irán haciendo más reales y concretas. Está claro: o pasamos al ataque o el médico nos come el poco terreno avanzado.

LOS ENFERMER@S SEGUIREMOS PRESCRIBIENDO

Sí: los Enfermer@s continuaremos prescribiendo, porque prescribir no es sólo indicar o recomendar un medicamento o producto sanitario, es algo más, como, por ejemplo, administralo y valorar los resultados. Y estamos hablando de seguimiento en toda la extensión de la palabra, que se traduce en evaluar si el producto produce los efectos deseados, que, en algnas ocasiones, no es coincidente con lo esperado por el receptor del mismo. Por ejemplo: se busca el resultado de disminuir las cifras tensionales, se consigue y, sin embargo, el usuario dice que "no puede con su cuerpo"; y hasta es posible que abandone el resultado; a otros se le implanta un Marcapaso, que tampoco soportan.
Estos ejemplos, y muchos que podíamos poner, son fiel exponente de la solidaridad que debe presidir la colaboración y participación de los Profesionales sanitarios que tenemos la ineludible obligación de cuidar y tratar de la salud de las personas, reforzando la opinión de uno para con los otros, y viceversa; como también se debe admitir la opinión de todos en cuanto a la decisión final, con independencia de las modificaciones que correspondan.
Y seguiremos prescribiendo porque esa es una de las funciones vitales de esta Profesión Enfermer@; ¡pero si lo venimos haciendo antes que la medician!; ¿cómo lo vamos a dejar de hacer?. Sería un caos asistencial. Éstos, los médicos, no saben lo que dicen, no son consecuentes con sus manifestaciones, pero sí lo son para copar cualquier puesto de decisión, por ignorantes que demuestren ejercer aquella actividad; y lo peor es que no admiten otros criterios, ¡no existe más opinión que la suya!, manifiestan todo tipo de sandeces y nadie les pide que rindan cuentan. Pero no se darán cuenta que si los demás reflexionáramos respecto de sus manifestaciones: ya se ha encontrado el remedio para ... ¡y es simplemente incierto!, los demás guardamos silencio.
Sí, silencio. Y guardamos silencio cuando opinan sobre nuestras Escuelas, que nos la arrebatan, se convierten en nuestrso Profesores, nos arrebatan las direcciones de las mismas, de los departamentos, nos suprimen las especialidades, nos expulsan de la ley del medicamento, y todavía tienen la osadía de manifestar que por prescribir seríamos un problema, ¡tendrán cara dura!.

CUALQUIERA PUEDE DESFIBRILAR

Ahora resulta que cualquiera puede utilizar un desfibrilador cardíaco y, sin embargo, un Enfermero es excluido de la Ley de Garantía y uso racional del Medicamento y Productos Sanitarios, impidiéndole parte del ejercicio profesional. ¿Alguien entiende ésto?. El detonante para escribir y pronunciarse sobre los desfibriladores, suponemos, ha sido el "caso Puerta", y, sin embargo, la medicina no dice nada, ¿qué raro?. El uso "racional" del desfibrilador, por muchos cursos y acreditaciones que se impartan, no deja de ser un atrevimiento por quienes lleguen a autorizar su uso. ¿Y no me cuenten esas tonterías de que salva vida?. El "caso puerta" no tiene nada que ver con la desfibrilación. Aquel caso sucedió en la forma que todos vimos, excepto las "maniobras" de resucitación, que, obviamente, nadie ha dicho nada. Aquel tipo de arritmia había sido ignorado por los responsables de tomar la decisión, ya que el cuadro se había repetido con anterioridad, y, precisamente, el desconocimiento de las consecuencias, fue el origen del resultado: la ignorancia, el haberse conducido de esa forma tan imprudente produjo la consecuencia; no se valoró suficientemente que se estaba ante una persona cuyo sistema específico de conducción cardíaca era anormal, ya "había dado la cara", como se dice en una charla convencional, con síntomas previos, sistema de conducción anormal que, por desgracia, se activó en aquel momento, con la consecuencia del resultado muerte.
No es sólo un problema de desfibrilar a un Corazón que, supuestamente, está en ese ritmo cardíaco agonizante, porque lo primero que hay que saber es que, efectivamente, se está en presencia de esa situación hemodinámicamente caótica, que tiene una causa concreta, y que no se trata de una simple reacción vaso-vagal, hipoglucémica o cualquier otro síndrome neurovegativo o neurológico. Por tanto, lo primero que tenemos que saber es en presencia de qué cuadro nos encontramos, que ya resulta problemático y, aún así, entiendo que esa decisión de autorizar a cualquiera el uso de desfibrilador acarreará más perjuicio que beneficios, ¡al tiempo!. ¡Es dentro de la Institución Hospitalaria y tenemos algún que otro problema con algún/a que otro/a "superespecialista"!, cuanto más en la calle, sin el menor rigor profesional.
Y no queremos volver al "caso Puerta", porque aquel problema, como otro del que se nos ha informado, tiene su base en que ha sido tratado, precisamente, por personas menos expertas, no capacitadas, aptas para tratar ese tipo de problemas. Han sido personas muy competentes para rehabilitar problemas osteomusculares, pero no para tratar arritmias cardíacas, por muy leves que éstas fueran. ¿Cómo puede tratar un traumatólogo y un fisioterapéuta un problema de arritmia cardíaca puro y duro, con la consiguiente asistencia respiratoria?. Pues si estas dos situaciones de las que se nos informó fueron tratadas por dos profesionales de la sanidad, ¿a quién se le puede ocurrir que puede acreditar a cualquier persona no sanitaria?. A este País, entre unos y otros, lo van a volver del revés.
Pero, ¿cómo se puede llegar a "legalizar" a alguien para que desfrile un corazón sin que ante sepa diferenciar el cuadro patológico?. Primero habrá que diferenciar entre arritmias de origen cardíaco y, una vez identificada, proceder a la maniobra que resulte procedente en cada caso. Pués bien, para esta absurdé ya se ha encontrado solución; por el contrario, ninguna se encuentra para que la Enfermera vea regularizada su situación profesional, devolviéndole la competencia profesional de prescribir medicamentos y productos sanitarios en el sistema sanitario público. Para solucionar este problema legal, las vueltas que le están dando, y sólo, única y exclusivamente por el simple hecho de que el medicamento y producto sanitario es un negocio, en todo el sentido de la palabra.
Pues bien, suponiendo que la Enfermer@ no tuviera los conocimientos suficientes, ¡harto difícil admitirlo!, en la misma situación se encuentra la medicina, y no por ello se le impide prescribir, porque la dichosa Ley del Medicamento no hace distingos entre médicos, cuando todos sabemos que existen, ¡y en qué medida!. Pero esto lo entendemos los Enfermer@s, por eso nos vemos obligado a recomendar a más de uno a que consulten con otro la medicación a prescribir, dosis y pauta incial, porque no es discutible que cualquier iniciativa, por muy ajustada que se pretenda, al final tiene que ser corregida, bien por defecto, bien por exceso. Como también existen profesionales que optan por una "impregnación" rápida del producto, con la consiguiente dosis de mantenimiento, como también es admisible la de aquellos ootros que prefieren llegar a ese nivel de "impregnación" de manera paulatina, en función de la respuesta.
En definitiva, que, como en todo, debe primar el conocimiento y la prudencia; como en cualquier otra actividad de la vida, máxime cuando de la ingestión y administración de productos químicos se trata. Todo depende del interés que cada cual ponga en su trabajo, como también resulta muy gratificante la colaboración de la persona receptora del producto. Son los dos, paciente y profesional, los que deben valorar los resultados de la administración de un producto, que se ha indicado con la mejor de las voluntades posibles, en función de la necesidad manifestada o exteriorizada a través de pruebas y medidas al respecto.
La madre de todas las barbaridades que comentemos es la ignorancia, y no se puede convencer a un ignorante de las consecuencias de su actividad, precisamente porque su ignorancia es la que le lleva a la ejecución del hecho imprudente. ¿Cómo se puede convencer a un ignorante o a un atrevido que se obstina en autorizar la realización de un acto tan sumamente peligroso?. Así anda mucha gente suelta, y aquellos serán los resultados. Esperamos no tener que lamentar muchos más "caso Puerta", pero a la inversa.
El conocimiento hace a las personas responsables, prudentes; entre otros motivos, ello da lugar a que se trabaje en equipo: tenemos la necesidad de consultar el uno con el otro. ¿Qué piensas tú al respecto?. Necesitamos de otras opiniones, que bien corregirá la nuestra, bien la ratificará; pero, en todos los casos, lo sensato es la prudencia. Y tan prudente somos las Enfermer@s que son pocas las que se proncian al respecto; por eso, precisamente por la prudencia. No hay "trastienda"; no utilizan substerfigios para escribir y manifestar sus inquietudes, cautela que puede llegar a confundirse con ignorancia. Pero para ignorancia la de algunos médicos, que igual hablan de medicamentos como de derecho; y todavía piensan que "su palabra es ley", como el tenor de la canción. ¡Qué atrevidos!, ¡qué ignorantes!; y encima crean encontrarse en posesión de la verdad.

viernes, 25 de enero de 2008

¡POR FIN!, APARECE EL PRESIDENTE.

Después de tantos insultos, que rozan el delito de calumnia, por parte de algunos miembros de la Organización Médica Colegial (OMC) el Presidente del Consejo General de Enfermería, Máximo González Jurado, ha enviado una carta pública al presidente de la Organización Médica Colegial, Isacio Siguero, en el que le invita a participar en un debate público sobre el controvertido asunto de la prescripción enfermera. En la carta, González Jurado desvela anteriores encuentros entre ambos, de carácter privado, mantenidos para tratar de acercar posturas, mientras que ahora reclama un encuentro público. Y la revista donde se publica termina con esta pregunta: ¿Por qué este cambio de parecer del representante de los enfermeros?...


Así que, al igual que criticamos otros comportamientos, también ahora vamos a contribuir a que se conozca el contenido del escrito que, al parecer, ha enviado el Presidente del Consejo General de la Profesión Enfermer@ al Presidente (Ilmo. señor; que no Excmo) de la OMC.

No obstante, nos vamos a permitir la licencia de aclarar aquellos conceptos jurídicos -porque de norma se trata- que se vierten permanentemente en las manifestaciones, como, igualmente, su significado invita a interpretar las declaraciones de la OMC como posible delito de calumnia, que significa "acusación falsa, hecha maliciosamente para causar daño", y es falso porque los Enfermer@s, como Profesión Sanitaria, titulada y regulada, en expresión de la Ley de Ordenación de las Profesiones Sanitarias, tiene "competencia" para prescribir, y algo más. La competencia significa la atribución que la Ley atribuye a determinadas Profesiones (en nuestro caso, Sanitaria); potestad es la autoridad que la Constitución otorga al Poder Legislativo, para que apruebe Leyes o Normas con rango de Ley; y "capacidad" es aquello que cada uno, en función de sus habilidades "personales" hace o cree poder hacer. Otras acepciones, como "capacidad de obrar o capacidad jurídica no vienen al caso; por ejemplo, porque el concebido no nacido para todos los efectos que le sean favorables tiene capacidad; como también la tienen para otros efectos, aunque deben ser representados por las personas que legalmente lo harían si ya hubieran nacido.
Reprodución literal del escrito publicado:
Madrid, 23 enero 2008

Excmo. Sr. D. Isacio Siguero Zurdo
Presidente del Consejo General
de Colegios Oficiales de Médicos
Plaza de las Cortes, 11
28014 MADRID


Estimado amigo,

Sirvan estas líneas para saludarte como siempre cordialmente y reiterarte nuestros mejores deseos para el año que acaba de comenzar.
Seguidamente me gustaría con ánimo constructivo y dialogante, manifestarte la preocupación que mantenemos tras observar el grado de deterioro que se está produciendo en las relaciones entre nuestros respectivos Consejos Generales, como consecuencia del desarrollo reglamentario de la disposición duodécima de la ley del medicamento.

Son veintisiete años los que llevo en este Consejo General y he compartido vicisitudes de todo tipo con seis Presidentes del Consejo General de Médicos que te han precedido y a pesar de las dificultades que a veces han sido inevitables, siempre imperó el espíritu de respeto, colaboración, amistad y búsqueda de soluciones conjuntas. Sabes que en el tema que nos ocupa, he tratado por todos los medios de dialogar institucionalmente con vosotros, buscando a través del diálogo el necesario “pacto interprofesional” que establece la LOPS, desde el análisis conjunto y con el respeto y la armonía necesarios.

El 26 de julio de 2006 y a iniciativa y por invitación de D. Manuel Lamela, entonces Consejero de Sanidad de la Comunidad de Madrid, recordarás que cenamos los tres, al objeto de abrir la mesa de diálogo de nuestros respectivos Consejos Generales ofreciéndose de árbitro y mediador el Consejero de Sanidad de Madrid. Todos dimos la aquiescencia, comprometiéndonos a abrir la mesa en septiembre del mismo año y pidiéndonos tú que mantuviésemos reservada la conversación. A los pocos días se publica la información de nuestra reunión por GACETA MÉDICA y nos informas que ha sido un miembro de tu ejecutiva quien ha filtrado la información.

El 20 de septiembre de 2006 soy convocado a un almuerzo de trabajo, por un amigo común, cuyo nombre por discreción me reservo por ahora, al que asiste por la OMC su Vicepresidente, D. Jesús Aguirre y por parte de mi Consejo, el Vicepresidente D. José Angel Rodríguez, el Secretario General D. José Vicente González y yo mismo. El objeto de la reunión era el mismo y también acordamos crear una mesa institucional conjunta de ambos Consejos Generales para analizar la situación y buscar el necesario acuerdo.

El 3 de noviembre del mismo año 2006, nuevamente el Consejero de Sanidad de Madrid nos invita a un almuerzo al que asistimos los dos Presidentes de Consejos (Médicos, Enfermeros), el Consejero de Madrid, acompañado por el Director General de Salud Pública, Dr. Agustín Rivero y el Secretario General Técnico de la Consejería D. Jaime Haddad, quienes iban a ser las personas designadas para la mediación y arbitrio. También acordamos abrir de forma inminente la Mesa de diálogo, aunque nos advertiste de no estar seguro de conseguir el respaldo del resto de la Comisión Permanente, ya que la candidatura que tú habías apoyado había perdido las elecciones y no tenías el control de la misma. Tres intentos amistosos e institucionales con personas de trestigio como mediadores y con la mejor de las voluntades por nuestra parte, que han sido desoídos y ninguneados desde la Organización que presides, dentro de los plazos previstos por la ley para desarrollar su disposición duodécima, que hubiesen evitado la situación de conflicto institucional y la inseguridad jurídica en que se encuentra el conjunto de la profesión enfermera desde el 28 de julio de 2007, fecha en la que concluyó el citado plazo de un año que la ley estableció para que el Ministerio de Sanidad desarrollara dicha disposición, sin que tal previsión legislativa se hubiese cumplido por dicho Ministerio.

Ante este incumplimiento, pasado el año establecido en la ley y habiendo solicitado infructuosamente al Ministerio de Sanidad que ejerciera sus responsabilidades, y ante la imposibilidad de dialogar y tratar de consensuar con la Organización Médica Colegial; la Asamblea General del Consejo General de Enfermería adoptó un posicionamiento claro de exigir a los poderes públicos, el cumplimiento estricto y riguroso de la ley. El órgano competente del Sistema Nacional de Salud, es decir la Comisión de Farmacia, donde se representan el Estado y las Comunidades Autónomas, ha estudiado y debatido el tema, nos ha concedido a las Organizaciones Colegiales de Médicos, Podólogos y Enfermeros el trámite de audiencia mediante nuestra comparecencia personal y ha elaborado un proyecto de norma con rango de Orden Ministerial que nos ha sido sometida al
trámite reglamentario de audiencia. Dicho proyecto regula respetuosamente el contenido de la disposición de la ley.
Es evidente que en cualquier ámbito legislativo o normativo se puede ser o no coincidente con el contenido, como no es menos evidente que la legítima discrepancia ha de estar fundamentada en el ejercicio de la razón jurídica y en la científica, pero nunca en la descalificación, el menosprecio y la falta de respeto al legítimo contenido y ejercicio de cualquier profesión de las reguladas por la LOPS.

En 1977 cuando los estudios del entonces Ayudante Técnico Sanitario se integraron en la Universidad mediante Real Decreto, éste fue impugnado por el Consejo de Médicos ante el Tribunal Supremo. Recurso que fue fallado en contra del Consejo de Médicos.

En 1984, el entonces Consejero de Sanidad de la Junta de Andalucía, D. Pablo Recio, promovió un Decreto por el que se aprobaban las “Consultas de Enfermería en Atención Primaria”. También fue recurrido por el Consejo de Médicos y también falló en su contra el Tribunal Supremo.

Tanto los estudios universitarios de enfermería, como las consultas de enfermería, han venido a demostrar a lo largo de los años, su eficacia para con nuestro Sistema Sanitario y hoy nadie discute su bondad y oportunidad. Pero en cualquiera de estos casos anteriores, la discrepancia se realizó con respeto hacia mi profesión. En cambio en los momentos actuales se están vertiendo por los miembros de ese Consejo General, afirmaciones graves, carentes en nuestra opinión del menor rigor científico y atentatorias contra la dignidad de la profesión enfermera.

Superados pues los tiempos de un deseado consenso previo, la inseguridad jurídica en la que se haya la enfermería española, obliga a cerrar definitivamente este tema sin más opción, a corto plazo, que la aprobación de la correspondiente norma jurídica.

Ha llegado el momento, querido Presidente, de terminar con esta situación y poner las cartas boca arriba. No podemos permitir ni un insulto más, ni un menosprecio más. Es el momento de resolver de una vez por todas las diferencias de opinión y de posición.

En septiembre de 2006 fui invitado por GACETA MÉDICA a debatir con el Presidente del Consejo de Médicos sobre la situación que nos ocupa. Acepté de inmediato con una sola condición: el debate tenía que ser exclusivamente entre los dos Presidentes de Consejos Generales, Isacio Siguero y Máximo González, por respeto a ambas instituciones, y a ambas profesiones, al ser los máximos representantes nacionales de las mismas. Se me informó días más tarde que no aceptabas el debate.

En enero del presente 2008 ha ocurrido exactamente lo mismo con DIARIO MÉDICO y con la misma suerte.

Ante estos fallidos intentos de dos medios tan prestigiosos, te invito formal e institucionalmente a que realicemos un debate público exclusivamente los Presidentes de los Consejos Generales de Médicos y Enfermeros, sin posibilidad de delegación alguna, como se corresponde a la naturaleza de las responsabilidades inherentes a nuestros respectivos cargos. Debate al que podrán asistir todos los medios de comunicación que lo deseen, autoridades, colegiados y usuarios.

De esta forma podremos, libremente, exponer los argumentos que consideremos adecuados y todos los presentes podrán obtener las conclusiones pertinentes, de tal manera que sea el punto y final de nuestra discrepancia y podamos reemprender juntos, el camino que nunca debimos abandonar, para seguir trabajando conjuntamente como en los últimos treinta años, a favor del desarrollo de nuestras respectivas profesiones, en tantos y tan buenos aspectos, y todo ello para proteger la salud que nos confían diariamente las personas y garantizarles las mejores prácticas realizadas con calidad y bajo principios éticos y deontológicos.

Si como estoy seguro aceptas mi invitación, te agradeceré me lo comuniques en un plazo de siete días, al objeto de que nuestros respectivos equipos organicen el formato del debate, así como su lugar y fecha de celebración. Si por el contrario no encuentro eco a esta invitación, entenderemos que la discrepancia ha concluido y nos someteremos a la normativa jurídica y, en su caso, a su interpretación judicial.
Quedo pendiente de tus gratas noticias al respecto, mientras tanto recibe un cordial abrazo.
NOTAS:
Pués sí que nos gustaría que se produjera ese debate, y que, obviamente, fuera público, porque a estas alturas ya no nos podemos fiar de nada ni de nadie. Son muchas conversaciones privadas, al parecer, entre Médicos; Enfermer@s (sic) y Podólogos (¡qué casualidad!, si no hay Podólogos en el sistema sanitario público). En fin, yo sí fui a ese debate, en julio de 2006; y fuí para debatir contra cuatro médicos, más el moderador, que también es médico, ¡bueno!, primero fue Enfermero, ahora es Médico. ... y nos enteramos de algunas cosas, como, por ejemplo, de la sociedad que habían montado la OMC y el señor González Jurado.
EN FIN, SEA BIEN VENIDA LA INVITACIÓN A ESE DEBATE PÚBLICO, AUNQUE NO ESPERAMOS NINGUNA NOVEDAD, ya que el problema del medicamento y productos sanitarios en relación con la prescripción, no es cuestión de una Orden Ministerial, es requisito sine qua non, locución latina originalmente utilizada como término legal para decir "condición sin la cual no"; esto es: que si la norma no tiene rango formal de Ley, todo es "agua de borraja".

OTRO "CANTAMAÑANA"

Ya ha salido otro "cantamañana". Leemos las declaraciones de un tal Julio Zarco, diciendo semejante barbaridad, más bien sandeces: "La prescripción enfermera no mejoraría la calidad de la asistencia; además, el tal Julio Zarco también se refirió al debate de la prescripción por parte de los enfermeros y reclamó “un diálogo” para solventar este problema. Al parecer dice: “Echamos de menos una reunión en la que se solucione esta situación de cierto enfrentamiento. La enfermería es crucial, básica, para el sistema sanitario, sobre todo en temas como la Ley de Dependencia, la asistencia a domicilio o la Educación para la Salud. Sin embargo, creemos que la mal llamada prescripción por parte de la Enfermería no mejoraría la calidad de la asistencia; se trata de una acción anecdótica”. ¡Claro!; ¡faltaría más!. Nosotros a la geriatría; vds hasta esa edad. Los mayores no dan palmaditas en la espalda; ni tienen influencia social; ni puestos de relevancia que les pueda ayudar; ni tienen dinero para regalos; y...; no quiero seguir, porque serían frases malsonantes. Y en cuanto a las asistencia a domicilio, suponemos, teniendo en cuenta la "línea" que expresa, también se refiere a los discapacitados o algo parecido. ¡Qué gracioso el señor Zarco!.
¡Señor Zarco!, ¿se ha preguntado vd alguna vez cuánto ha mejorado la sanidad pública con que sólo prescriban los médicos?. Que sepamos, vds no bajan el presupuesto en medicamentos ni con las retribuciones "añadidas" que le reglaga el Gobiernos de turno; ¿por qué será?. No queremos pensar que ello fuera porque resulta más rentable otro tipo de retribución, como aquella que la Ley denomina en "especie", porque debe vd saber que también está sujeta a tributación.
¡Señor Zarco!, si vd representa a alguien o a algo tendrá que tener más cuidado en lo que dice; como también debe ser más cauto a la hora de "mandarnos" a cuidar de los "mayores", porque le va a saltar al cuello algún colega médico que se dedique a esa tarea y ¡se va a enterar de lo que es bueno!. Porque ese "especialista" en Geriatría o Gerontología le dirá que para dedicarse a la Atención primaria, para eso sirve hasta una "auxiliar", con todos los respeto para ese gremio- ya que vds no hacen otra cosa que rellenar receta con aquellos productos que prescribe el especialista de turno.
¡Señor Zarco!, a quien se le diga que después de seis años estudiando medicina necesitan cuatro años más para hacer lo que hacen, mejor me estaría calladito. Como también le recordamos que su "especialidad" está sufragada por el erario público, situación que no se produce en el caso de la Profesión Enfermer@. ¿Se imagina cuánto de rentable sería para la sociedad, los usuarios, y los presupuestos generales del Estado que una Enfermera hicera lo que vd hace?. ¡Piénselo!. Por ello, nosotros se lo recomendamos al Gobierno de turno, aunque mucho me temo que si sale por la ciudad de Córdoba el Vice de la OMC, que se presenta, al parecer, por el Partido Popular, ¡lo llevamos claro los Enfermer@s!. Y, ¡por cierto: señores del PP!, ¿no tenían vds a otro candidato?. Pues van listo con los votos de la Profesión Enfermer@ en esa localidad; al menos, ¡eso espero!. Pero, ¡no saben vds que este señor se ha convertido, él solito, en el ogro de la Profesión Enfermer@!.

jueves, 24 de enero de 2008

NUEVO ALIADO DE LA MEDICINA: EL PRESIDENTE DE LOS ENFERMEROS.

La OMC (organización médica colegial) ya tiene un nuevo aliado: el Presidente de la Organización Colegial de los Enfermeros. A la OMC sólo ha necesitado "ceder" a que los Podólogos puedan prescribir. Ya nos lo ha dicho públicamente el "representante" de los Enfermer@s: expresa su satisfacción con el contenido de una Orden Ministerial que dice que podemos autorizar vendas, gasas y antisépticos, ¡ah!, también podemos recomendar algún antitérmico, ¡como las madres para con sus hijos!; ¡y se queda el tío tan tranquilo!. Felicito a la OMC, ¡está de enhorabuena!: todos los problemas solucionado. ¡Qué pena de cuota, de organización y de usuarios y pacientes!. ¡Se acabó el problema de la prescripción!. ¡Qué poco valor tenemos como Profesión!.
¡Vamos a reflexionar un poco!. Si consultamos con un "Practicante en Medicina y Cirugía con una edad de 80 años, nos dirá que ellos lo hacían casi todo: toracocentesis, paracentesis, punciones lumbares, cirugía menor, todos los partos, anestesia, etc. etc. etc. (perdón por los tecnicismos). Si la consulta se la hacemos a la siguiente generación, nos dirán que canalizaban todo tipo de vías, asistían en las intervenciones quirúgicas como primer adjunto, seguían todo el proceso y, al final, daban el alta clínica, remitiendo al paciente al médico que realizó la intervención, para los demás trámites "legales". Si la consulta continua en posterior generación, nos dirá que todo eso es historia, que ahora su función se limita a canalizar determinadas vías, porque todo lo demás lo hacen los "MIR". Mañana, cuando las nuevas generaciones pregunten, se les dirá que existió una época en que las Enfermeras "administraban" las pastillas a los enfermos, y esta nueva generación "se escandalizará" de la respuesta, se preguntaran ¿y cómo era posible?.
Sí, todo es posible: es posible porque esta es la historia de esta maltrecha profesión, que ha estado manteniendo y haciendo crecer un sistema para que ahora nos paguen que esta "moneda": nos echan de todas las unidades y servicios, y no lo hacen -de momento-, del sistema simplemente porque no les interesa. Y no les interesa -a los médicos- porque todavía le venimos bien para sus intereses. Recuerdo cómo el entonces Ministro de Sanidad, Enrique Sánchez de León, trató de crear las consultas de Enfermería, para lo que previamente debía elevar el rango de los estudios a la categoría de Universitario, ya que por imperativo legal no se podía ejercer una actividad que requería estudios universitarios; y así lo hicieron: crearon las Escuelas de Enfermería, a cuyo término se expedía un título universitario, rquisito legal que cumplía para poder ejercer la actividad en aquellas Consultas, las hoy conocidas consultas de enfermería, en las cuales se produciría la "primera" entrada del usuario al sistema sanitario público. Pero llegaron los médicos y crearon la especialidad de "medicina comunitaria", y nos la quitaron. Argumentaban como ahora, que para poder instaurar un tratamiento hay que realizar previamente un diagnóstico.¡Y se quedaron tan pancho!. Efectivamente, el señor Sánchez de León no era médico. A partir de ese momento, pocas han sido las personas que no ostentan el título de licenciado en medicina para ser ministro, o consejero. ¡Y así le va a esta pobre profesión!. Y digo yo: ¡por qué no nos hacemos políticos y llegamos al Ministerio de Sanidad y le damos la vuelta a ésto!. No, es posible; además, qué pasaría si nos sale un Presidente del Consejo General, como el de ahora, que defiende a los Podólogos y a los Médicos. ¡Entonces sí que nos echarían del sistema!. Mejor dejarlo como está; eso sí, tenemos la esperanza de lo que dice la leyenda: "¡no hay mal que cien años dure!".